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Las Tiendas en MLC, el tema de "moda" en Cuba

Alejandro Gil Fernández, viceministro y ministro de Economía y Planificación, explicó el día de ayer, 3 de diciembre, en la Mesa Redonda, las razones que han obligado al país a recurrir a la venta de productos en Moneda Libremente Convertible (MLC) en un grupo de tiendas.

“Esto no se trata de que tengo los mercados abastecidos en CUC (moneda de cambio cubana) y digo, vamos a empezar a vender en dólares lo que antes se vendía en CUC”.

El ministro recordó que el gobierno de los Estados Unidos recrudeció aún más el bloqueo impuesto a Cuba en el segundo trimestre del año 2019. Se aplicaron diversas políticas, entre las que destacan, la aplicación del título III de la Ley Helms Burton, la persecución financiera a los bancos, las medidas pata evitar la entrada de combustible a la Isla, la suspensión de los viajes aéreos y marítimos provenientes de ese país norteño y el ataque a las misiones médicas cubanas.

Se reunieron expertos y se calculó que se perdían millones de dólares, y cuando se hicieron los anuncios de estas medidas, se explicó que la respuesta a esta situación era no prohibir, sino presentar ofertas mediante la red de tiendas en MLC y que la industria nacional se encadenara con ese financiamiento, para incrementar sus producciones y aprovechar la capacidad instalada.

Gil enfatizó que después, en 2020, vino crisis mundial de la pandemia de la COVID-19, que condujo a un escenario excepcional caracterizado por el cierre de fronteras, la paralización de la actividad productiva y del sector no estatal, el incremento considerable de gastos de salud e interrupciones laborales. Incluso para este año se planificó un crecimiento en el turismo a unos cinco millones de visitantes, pero ese sector se paralizó por completo.

A ese escenario se podía responder con más desabastecimiento, subir los precios (el del pollo actualmente es el mismo al que estaba en 2016) para reducir la demanda al que tenga poder adquisitivo, o con apagones; pero no ocurrió así porque se buscaron soluciones para todos y fue mediante las tiendas en MLC que se ayudó a financiar, por ejemplo, con más de 100 millones de dólares en la lucha contra la COVID-19.

Es una medida para salvar lo que tenemos, la cual se conjugó con la eliminación del gravamen del 10 % al dólar, a pesar de que no hubo retroceso en el bloqueo y permitió captar divisas para, por ejemplo, financiar producciones en la moneda en la que cobran los cubanos.

Cuando se hicieron estas evaluaciones, explicó Gil Fernández, se creó un grupo de trabajo y se trabajó sin improvisación, y así se hizo cuando nos enfrentamos a la COVID-19 en que tampoco hubo improvisación, sino una estrategia económica integral y dentro de ella la ampliación de la red de ventas en MLC y de los surtidos incorporando alimentos y productos de aseo.

Estas acciones persiguen tres objetivos fundamentales: dar un nivel de ofertas y sabemos que no toda la población puede acceder a ellas, pero el país de esta forma puede captar divisas, que es el segundo objetivo y además, poner un nivel de ofertas para el otro circuito del mercado, expresó.

Por ejemplo, de marzo hasta ahora, se ha duplicado la oferta de pollo, y es resultado de esta estrategia, manifestó.

Como otros ejemplos el ministro de Economía dijo que en el arroz se paró la venta liberada de ese producto, que necesita 17 mil toneladas mensualmente; en tanto para la canasta familiar se requieren 33 mil toneladas mensuales y para garantizarlo hay que gastar 212 millones de dólares, y no ha faltado, acotó.

Respecto a la leche en polvo, destinada ahora para dietas de niño, ancianos y médicas hay que gastar 159 millones de dólares; el pollo que se vende en la canasta familiar normada y el que consumen hospitales y escuelas asciende a 106 mil toneladas mensuales, con precio de mil 300 dólares por tonelada y equivalen a 143 millones de dólares, explicó el viceprimer ministro.

Precisó que sobre el trigo para la harina del pan de la canasta familiar y las ofertas de la cadena cubana se demandan 750 mil toneladas, que equivalen a más de 200 millones de dólares.

Además ya hay encadenamientos de las industrias electrónica, alimentaria y sideromecánica, todavía insuficiente y en el Plan 2021 está concebido triplicar la participación de la industria nacional para generar empleo y desarrollo.

 

 

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